"HUARIPAMPEADA": GENIALIDAD CACERISTA

Reservista César Torres

Una vez que Chile coloca al Gobierno Títere de Iglesias, logra hacer firmar el infame Tratado de Ancón, por el que cedimos Arica y Tarapacá, el 20 OCT 1883.
En esos momentos, Cáceres reorganizaba en Ayacucho y Andahuaylas el 4to. Ejército de La Resistencia, y emprende campaña contra el Ejército de Iglesias, financiado y armado por Chile.
A su vez el Traidor Iglesias, "Presidente del Perú" nombrado por los chilenos, tuvo el desparpajo de "exigir sometimiento total" a Cáceres, acusándolo de "subversivo":
"A la sombra del porfiado caudillo y de su doctrina subversiva y comunista han atentado contra la propiedad privada, capturado haciendas y fomentado el odio de razas" (Periódico "El País" - Lima).
Cáceres intentó una 1ra. "Liberación" de la capital, pero fracasa debido a los escasos efectivos con que contaba (1,200 hombres), contra un Ejército mucho más numeroso (6 mil hombres) y mejor armado (por Chile).
Una vez frustrada la captura de Lima, Cáceres se repliega por la quebrada de Lurín hacia la sierra, para reorganizar un 5to. Ejército de la Resistencia en la zona del Pampas y Canipaco. Es entonces que Iglesias, acicateado desde Santiago, pasa a la ofensiva enviando al Crl. Relayze con 4 mil hombres en acción frontal por el valle del Rímac en dirección a Jauja y simultáneamente enviar al Crl. Echenique con 2 mil hombres por Pisco en dirección a Huamanga por la subida de Huaytará. La finalidad era encajonar a Cáceres y destrozarlo en el Valle del Mantaro.
Pero a su vez Cáceres, alertado, antepone una exitosa estrategia de engaño, conocida como "Huaripampeada".
El plan consistía en permitirle a Relaize la entrada al Valle, y a la altura de Jauja presentarle combate simulado para hacerle creer en una "victoria fulminante", con "prisioneros y fugitivos caceristas" inclusive. Ello incentivó a Relayze a "perseguir" al grupo de "soldados señuelo" por todo el Valle del Mantaro en dirección hacia Huancayo, "capturando" inclusive heridos y enfermos "por doquier". Relayze llega a enviar telegramas a Lima anunciado la "victoria total contra los subversivos caceristas".
Sin embargo, Cáceres concentró al grueso de su Ejército (2,000 hombres) en Huaripampa, en la margen der. del Mantaro, mientras una pequeña división quedaba en la margen izq. para seguir simulando "combates y derrotas, huyendo a Concepción, para de ahí plegarse al grueso del Ejército, cortando previamente el puente.
Logrado ésto, o sea "toreados" sus enemigos que "lo perseguían victoriosos hacia Huancavelica", Cáceres marcha a La Oroya por una agreste "diagonal" de punas y cordilleras, luego de haber volado el puente de Huaripampa.
Esa marcha, forzada, para lograr total sorpresa sobre La Oroya y obtener "paso libre" al Rímac, se efectúa por punas y jalcas al inicio de la temporada de lluvias: Mueren congelados decenas de "avelinos" cuyos cadáveres quedan regados entre Usibamba, Consac, Cochas y Huayhuay.
Desde Consac, Cáceres organiza un Golpe de Mano para capturar el ferrocarril estacionado en Chicla y rescatar a sus prisioneros, que Relayze remitía a Iglesias. La operación resulta un éxito.
Dueño de Chicla, Cáceres le da un descanso a su Ejercito Nacionalista, para luego "bajar" a la Costa en tren hasta las puertas de Lima: Vitarte. Ahí, de improviso recién llega a enterarse, Iglesias, que "todo el Ejército Enemigo", supuestamente en fuga y derrotado en la sierra, se aprestaba a capturar Lima.
Iglesias, que se hallaba desguarnecido, luego de una pequeña escaramuza es obligado a dimitir, para que convocar elecciones. Es así como Cáceres libera Lima del títere de los chilenos. Eso fue en DIC 1885.

La crisis incaica previa a la invasión
PESTE, GUERRA CIVIL Y "CONFIANZA"

Reservista César Torres

Desde los últimos años del gobierno de Huayna Cápac, se tuvieron noticias de "extrañas gentes" que desembarcaban y se reembarcaban por la costa norte del Tahuantinsuyu (actual Colombia), en grandes embarcaciones que asemejaban "casas flotantes".
Luego, meses antes de la muerte de Huayna Cápac (1528) se produjo en Tumbes un encuentro entre españoles y un alto funcionario local.
Cieza de León refiere que en esta entrevista (1527)ante las preguntas en runasimi del funcionario Inka a Pizarro; que dedujeron que inquirían sobre "de qué tierra venían y cual era su pretensión", Pizarro (que desconocía la existencia del Tahuantinsuyu y que aún no contaba con el intérprete Felipillo) respondió que "eran de España" y habían salido por aquellas partes para colocar "lo que hallasen" bajo sujeción del rey católico. Luego se reembarcaría y retornaría 4 años después, cuando el Tahuantinsuyu había atravesado una devastadora guerra civil.

Como resultado de esa tensa entrevista se tuvo la 1ra. certeza de la intención hispana, que Huayna Cápac tomó con toda precaución, y como estadista que no dejaba nada al azar "estaba apercibido siempre de un buen Ejército de la gente más veterana y plática que en las guarniciones de aquellas provincias había, estando a la mira de lo que por la mar viniese" (Garcilaso).

GUERRA BACTERIOLÓGICA
Por desgracia, en aquel 2do viaje de Pizarro (1526-27), al desembarcar en la costa norte del Tahuantinsuyo ya habían dejado su más letal arma: la viruela. La epidemia se expandió rápidamente, matando a cientos de miles de personas, incluyendo al propio Huayna Cápac, a su hijo Ninan Cuyuchi (designado como sucesor) y al jefe del Ejercito, el Gral. Michik.
Fue así que con esta "guerra bacterio-lógica", las fuerzas invasoras habían dado, sin saberlo, el más terrible golpe contra el Tahuantinsuyu: Enfermedades que diezmarían a la población cobriza con más mortandad que la peste negra (proveniente de Asia) que arrasó con la mitad de la población europea del s. XV.

CRISIS INTERNA: "MEJOR MOMENTO PARA INVADIR"
Con la muerte de Huayna Cápac se desató la guerra civil incaica por la sucesión. En ese momento "perfecto para invadir", Pizarro y sus mercenarios desembarcan en Tumbes, en donde el curaca Chilimasa les ofrece fiera resistencia (como antes lo hiciera Tumbala en la isla de Puná). De ahí avanzan hacia la actual localidad de Cabo Blanco por el camino incaico de la costa. Es en ese trayecto que Pizarro se entrevista con un emisario de Huáscar, el curaca Cápac Huamán Mallki; padre del cronista Huamán Poma. Allí establecen una colaboración mutua contra "el usurpador Atahualpa".
Hay que tener presente el contexto en que se produjo esta entrevista para entender la actitud del emisario huascarista: La guerra civil aún no terminaba, y el Ejército Huascarista venía de sufrir continuas derrotas ante los generales Atahualpa, cuyas huestes se aproximaban al Cusco, habiendo ya ingresado a Vilcashuamán y entrado a la cuenca del Apurímac. En estas circunstancias buscaba una alianza desesperada, y Pizarro astutamente le envió decir que iba en camino "para ayudar con verdad y justicia".
Es por eso que cuando Pizarro "captura" en la emboscada de Cajamarca a Atahualpa, ello es celebrado por las remanentes huascaristas aún en pie de guerra; o mejor dicho para los huascaristas Pizarro "colabora" con ellos. Además, varias etnias como los cañaris y chachapoyas se alían a los europeos con la intención de "recuperar su independencia".
Con esta coyuntura excepcionalmente favorable, los "heroicos" asaltantes avanzan rodeados de numerosos aliados nativos, confiados en aplicar en todo momento su política de "indios contra indios".

ATAHUALPA ENVÍA UN EMISARIO, ÉSTE PROPONE "ELIMINAR A LOS BANDIDOS"
Mientras tanto, Atahualpa, intrigado por las historias que hablaban de seres poseedores del rayo (arcabuz y artillería) y que montaban bestias poderosísimas jamás vistas, envió a su capitán Sikinchacra para que averiguara quiénes eran esos seres de tez blanca, pelos en la cara, acompañados por otros ejemplares aún más asombrosos, de tez negra y pelo ensortijado.
Luego de observar todo, Sikinchacra regresó donde Atahualpa y le informó que los intrusos de ninguna manera podían ser dioses, pues "enfermaban y morían", además "eran flojos" y débiles: "no saben andar a pie sin cansarse y para subir las cuestas los de a pie tienen que cogerse de las colas de sus bestias. Me bastarán 200 hombres para traértelos atados".
Este gran valor y confianza de Sikinchacra era producto de la victoria de su Ejército, el atahualpista, sobre el ex mejor Ejército del continente: el huascarista. Lamentablemente, no se fundaba en un conocimiento del poder de las armas europeas, pues de los arcabuces decía: "los tiros de fuego no llevan a más de dos", y se sabe también que Pizarro disparó junto a él un tiro de artillería para asustarlo, "Mas el indio no mudó su semblante, antes mostrando el rostro constante el indio jamás se turbó", como dice la Crónica Rimada de 1540.
Fatalmente, Atahualpa no consintió que este valeroso capitán los atacara. Atahualpa, sintiendo curiosidad por verlos, especialmente para examinar sus armas y conocer los caballos, los dejó avanzar porque irónicamente los informes de Sikinchacra hicieron que a los españoles "los tuviera en nada". Ese exceso de confianza, unido a la emboscada y al ardid del "vino fraguado" (Ollanta Nº 21) determinaron los trágicos hechos iniciados desde 1532.