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1882: VICTORIA GUERRILLERA DE SIERRA LUMI
HOLOCAUSTO DE PEDRO VILCAPAZA

Extracto de "Guerrillas indígenas en la guerra con Chile" - Nelson Manrique.-

A fines de FEB 1882, un destacamento de 40 jinetes chilenos partió de Huancayo, bajo el mando del Cap. Fernando Germaín con la misión de recolectar vituallas para el Ejército de Ocupación. Su objetivo era la hacienda Runatullo (Comas). Fueron masacrados por los guerrilleros y entonces la Campaña de la Breña encontró su detonante guerrillero, "terror del chileno".

El escuadrón marchó hacia Concepción y, tomando el sendero que bordea el Convento de Ocopa, se internó en la serranía de Comas. El 24 llegaron a la comunidad del mismo nombre, tomando allí sus alimentos y siguieron luego la marcha. Antes de partir dieron órdenes para que los comasinos les tuviesen "listo el rancho (alimentos)", cuando retornasen. La columna iba guiada por un conocedor de la zona, el italiano Luis Loero, oscuro comerciante de Concepción.

SIERRA LUMI
En cuanto la columna chilena abandonó Comas, la comunidad se reunió para deliberar y decidir qué actitud asumir. Se decidió resistir, nombrando comandante a un vecino de la comunidad, Ambrosio Salazar, y encomendándole la organización de la resistencia.
El flamante comandante era natural de Quichuay; tenía 25 años y debía ser un campesino de situación acomodada, pues poseía instrucción secundaria, adquirida en el Colegio Nacional "Santa Isabel", el único de la provincia (tal privilegio era excepcional en la época). Como 1ra. providencia, ordenó que se enviasen chasquis en seguimiento de la columna enemiga, para informarse de sus designios. Se supo así que ésta había entrado a RunatulIo, requisando abundantes bastimentos, y que regresaba arreando una numerosa tropilla de ganado. Provisto de estos informes, Salazar organiza la emboscada en el paraje denominado Sierra Lumi.
Sierra Lumi es un desfiladero de 1 km. de extensión. A un lado tiene un cerro escarpado y al otro se despeña en un abismo, que se precipita al río. Frente a este sendero se organizó una trinchera al mando de Manuel Ccaya, con una docena de fusileros armados con las armas de caza de los comasinos, en tanto en las alturas se instalaban combatientes encargados de despeñar las temibles "galgas" sobre la columna enemiga y se organizaba una reserva con honderos, rejoneros y macheteros para entrar a la refriega del cuerpo a cuerpo.
El 2 MAR 1882 el destacamento chileno fue sorprendido en trampa mortal. La superioridad técnica y la mayor experiencia bélica de los chilenos fue anulada por efecto de la sorpresa, siendo masacrado el escuadrón.
De los 40 jinetes solo escaparon 5 y el italiano Loero. En el campo de batalla quedaron 35 soldados incluido el Cap. Germaín y un botín que, además de las provisiones, incluía "800 reses y 100 caballos de la hacienda Runatullo, 35 caballos chilenos, aperados de brida a espuela y otras tantas carabinas Winchester, de chapa blanca, no conocidas hasta entonces en el Perú".

CARABINEROS DE YUNGAY NUEVAMENTE DERROTADO
Para el Crl. Jefe de la ocupación Militar Chilena del Valle del Mantaro, Estanislao del Canto, la noticia de la emboscada fue alarmante. El destacamento aplastado por los comasinos pertenecía al Regimiento "Carabineros de Yungay", cuerpo élite de la caballería chilena. Vale la pena recordar que un escuadrón de dicho regimiento había sido capturado en su transporte marítimo, 2 años antes, por el Huáscar, y que posteriormente fue canjeado por prisioneros peruanos de la Campaña del Sur. En esta vez, uno de sus pelotones era exterminado en la Campaña de la Breña, ¡Nada menos que por indios!

UNANIMIDAD PATRIÓTICA
Pero el aspecto más preocupante, para el Alto Mando Chileno, era que "la victoria de la indiada de Comas" actuaría como estímulo hacia aquel Perú Profundo que hasta la caída de Lima aún no se identificaba en "esa guerra entre piérolas y chiles". En la emboscada de Comas, se perfilaba la entrada en acción de una temida guerra de guerrillas popular y andina. Era necesario, pues, reprimir este brote guerrillero, antes que cundiese el "mal ejemplo". Se organizó entonces la acción punitiva contra Comas.
Sin embargo, era más fácil proyectarla que realizarla. Comas se encontraba íntegramente en armas y contaba a su favor con la excepcionalmente quebrada topografía del terreno. El Comando Chileno, consciente que el Valle del Mantaro era un hervidero de guerrilleros, y más aún sabedor que el Tayta Cáceres emprendía una contraofen- siva desde Huamanga y Huancavelica, decidió negociar y por medio del alcalde de Concepción intimó "la rendición de los guerrilleros, la entrega del cadáver del Cap. Gamaín, así como la devolución de los 35 caballos y otras tantas carabinas tomadas, so pena del incendio del pueblo y aniquilamiento de sus habitantes". Los comasinos, luego de deliberar en cabildo abierto, RECHAZARON POR UNANIMIDAD LA PROPUESTA.

GESTA ETNOCACERISTA
La proyectada expedición punitiva no se atrevió a entrar a los desfiladeros de Comas. A no dudarlo, la comunidad rebelde habría sido arrasada a cualquier costo, si hubiesen existido las condiciones para hacerlo. Pero confluyó la solidaridad de los pueblos vecinos que armaron destacamentos guerrilleros y la subsecuente generalización de la resistencia en el Valle del Mantaro, para impedir que el castigo que se intentaba contra Comas pudiese realizarse.
Particularmente tuvo especial consideración, en ese entonces, la conformación del "Cuartel General de Guerrillas del Mantaro", en Chongos Alto, en dirección opuesta al sector de Comas y que desorientaba al Comando de Ocupación Chileno. Ningún destacamento chileno lograría ingresar en la zona hasta el fin de la guerra, mientras que los guerrilleros de Comas participarían en múltiples hechos de armas, hasta la desocupación final de la región.
En su acción patriótica, los guerriIleros no contaron con el apoyo de los hacendados; ellos mismos debieron proveerse de recursos para el combate, entrando en contradicción con los terratenientes locales, muchos de los cuales habían claudicado luego de la caída de Lima. Recuérdese que las batallas de San Juan y Miraflo-res los contingentes huancas que participaron lo constituyeron "indiadas de haciendas" traídas en gran parte con sogas y al mando de su respectivo gamonal auto-denominado "coronel". Tal fue el caso del "coronel" Vento propietario de la hacienda Sangrar y Manuel Valladares, propietario de Runatullo, que terminaron pasándose al enemigo y traicionando a los guerrilleros.

"MÁNDENOS DONDE SERA LA GUERRA"
"Al benemérito Tayta General su señoría don Andres A. Cáceres.
De sus hijos compatriotas de San Juan de Jarpa
Decimos nos, los que hemos quedado en este distrito, y ponemos en conocimiento de Usía que nos hallamos prontos a marchar donde Ud. nos ordene, a defender a nuestra Patria como buenos patriotas: esperamos que Usía nos ordene, desde qué edad podemos salir a darnos ordenes. Y mandarnos donde será la guerra y cuando para ir, y suplicamos que como tayta nuestro, que es Usía, para que autorice que nuestras criaturas que nos remplazarán en la guerra, mugeres y abuelos hagamos retirar del campo de batalla con tiempo.
No firmamos todos los que suplicamos, por hallarnos en estas punas nuestras, en estancias retiradas. Pero por apuros que nos hallamos, solo firman los señores gobernadores y soldados licenciados de este distrito".

CAMPAMENTO GUERRILLERO
"Encontramos allí (Chongos Alto) 350 guerrilleros acampados, de los cuales 40 tenían armas de fuego, y los restantes empuñaban lanzas y rejones. El campamento guerrero era muy animado. Se veían pabellones formados de esas toscas armas, cuyas astas brillaban entre el humo de las hogueras de la pachamanca. Al ver reunidos tal diversidad de tipos de la misma raza, hablando distintos dialectos kechuas, y ostentando los vestidos mas fantásticos como la chaqueta y el calzón corto, ojotas, el poncho y alguno que otra prenda despojada de algún chileno muerto en combate (…) el espectador ve a los resplandores de las fogatas, pasar ante sus ojos como figuras de una linterna mágica, parejas danzantes, cantoras indias, perros que ladran, y rostros feroces de guerrilleros indios sedientos de sangre. En estos momentos raros, en que el espíritu de esa raza se entrega a las expansiones del alma como si despertara de un profundo letargo, es peligroso recordarles de cualquier modo su condición real. Entonces sus pasiones comprimidas estallan; y los actos de guerra mas crueles testifican que el hombre, cualquiera que sea su índole, es feroz al reivindicar su libertad, o cuando tiene poder para vengar seculares ultrajes…" (Luis Carranza - 1883)