"Rímaks": adoradores ancestrales de la Mamacocha y del Pachacámak
RAÍZ CULTURAL Y ETNONACIONALISTA DE LIMA

Puka Rumi

La porción de territorio ocupada por la capital de ésta República Criolla fue escenario del desarrollo de un pueblo único en su género, llamado por los arqueólogos "Lima", que funcionó entre los años 200 y 700 de la Era Cristiana.
Imaginémos un verde valle irrigado por un río lleno de peces y camarones, con múltiples acequias y arroyos (como el ex riachuelo "Surco" convertido hoy en desagüe) por todos lados; puquiales y humedales (como los pantanos de Villa), todo esto salpicado de bosques de molle y guarango. Al fondo, grandes cerros que rodean al valle están teñidos de verde pues son lomas donde abundan venados, zorros, pumas y aves. No, no estamos describiendo un país exótico y lejano, hablamos de Lima, el valle del Rímac de entre hace 500 y 1500 años: Ese es el paisaje en que se desarrolla la sociedad Lima o "Rimak".
Este paisaje tenía un elemento artificial que combinaba con el medio ambiente sin dañarlo: Grandes pirámides y ciudades de muros de adobes con techos de totora. Era el desarrollo sustentable por el cual claman los ecologistas de hoy.
Grandes arquitectos y albañiles, los "rimaks" construyeron gigantescas pirámides de adobes como las hoy denominadas Huacas Pucllana, San Marcos, Copacabana, Aramburú y otras ya desaparecidas por alcaldes "urbanizadores de cholos" de hoy y por curas "perseguidores de indios idólatras" de ayer.
Las pirámides, rodeadas de construcciones administrativas conexas y las casas de un pueblo centrado al agro, pesca, caza y artesanía, complementaba el mundo religioso de esta gente que giraba en tomo al factor ambiental dominante en la costa: El mar.
En esos tiempos la llamada "Costa Verde" de Lima lo era en su totalidad realmente. Los acantilados llenos de vegetación servían de marco para las playas llenas de aves y lobos marinos donde los pescadores rímaks vivían agrupados, formando caletas desde las cuales se abastecía de pescado, algas y mariscos a las aldeas del valle. El mar era la verdadera fuente de vida de esta gente y el mundo del cual fabricaron su religión.
El panteón Rímac está lleno de seres y eventos marinos: Lobos, pulpos, serpientes y un pez monstruoso. Esto no nos debe extrañar pues el Inka Gracilazo señala: "Los de la costa de la mar llamados yungas de las tierras cálidas, de más de otra infinidad de dioses que tuvieron (...) adoraban en común a la mar y le llamaban Mamacocha, que quiere decir Madre Mar, dando a entender que con ellos hacía oficio de madre en sustentarles con su pescado. Adoraban también a la ballena por su monstruosidad. (...) Decían que era el primer pescado que estaba en el mundo alto (que así llaman al cielo) al cual seguían todos los demás pescados, y que el Pachacámak tenía cuidado de enviarles a sus tiempos abundancia de pescado para sus hijos y sustento de aquella tal nación..." (Comentarios Reales, capítulo X).
A juzgar por lo representado en su cerámica, los rímaks fueron grandes navegantes, y a bordo de sus "caballitos" de totora se dedicaron a la pesca en altamar no sólo de lornas, sardinas, corvinas, lenguados y rayas, sino que también pescaron tiburones ("tullu" - tollo). Estos animales llenaron la mente de estos anepasados nuestros y fueron objeto de veneración, como bien señalan Cieza y Garcilazo.
Los Lima sobresalieron en la alfarería: fabricaron desde grandes cántaros de más de un metro de altura hasta delicadas miniaturas que acompañan a sus muertos en su viaje a la eternidad. Creían en el "más allá". Estas muestras de su bello arte se pueden apreciar en el Museo de Arqueología de Pueblo Libre y los museos de sitio de Pucllana y Puruchuco.
El lujo y los metales preciosos fueron ajenos a este sencillo pueblo que guiado por sus sacerdotes gobernantes se desarrolló con autonomía por más de 500 años, pese a no haber formado un Estado Centralizado, sino curacazgos confederados.
Sus pirámides y ciudades son abandonados hacia el año 700 de la era Cristiana cuando los guerreros Wari, provenientes de Ayacucho, se establecen en los valles medios de la costa central. No sabemos si hubo batallas de por medio, pero la llegada de los Wari marca el fin de la cultura Lima o Rímak, así como de su culto primigenio al mar.
A pesar de todo esto, la sociedad Rímak resulta casi desconocida para nuestros escolares y para la mayoría de la población "limeña" (también descendiente, en un 80%, de los innmigrantes andinos, en una reedición de la "andinización" de esta región costeña) por la desidia de nuestro sistema educativo y también la gigantesca destrucción que han sufrido los sitios arqueológicos limeños para construir "nuestra" ciudad capital colonial virreynal como republicana.

Atahualpa fue envenenado y el acusador asesinado
DESTAPANDO LA GUSANERA

Fernando Bobbio Rosas-

En 1998, la estudiosa italiana Laura Laurencich dio a conocer algunos de sus descubrimientos en un archivo napolitano; de ellos, el más impactante es la carta (5 AGO 1533) que Francisco de Chávez dirige a Carlos V, en la que acusa a Pizarro de varios delitos entre ellos, "robar al Rey" (rebajando el monto del botín del rescate) y, sobre todo, haber capturado a Atahualpa empleando artimañas canallescas que invalidan la supuesta victoria de los españoles sobre el Ejército del Inka.

CRUZ & ESPADA
Lo que sucedió es algo típico de la mentalidad europea para la cual el puñal, el veneno, la traición o la corrupción es el complemento común de las tácticas "caballerescas". En el caso que tratamos, el "heroico" Pizarro toma sus providencias a poco de salir de Panamá encomendando a un cura dominico de apellido Yépez "que prepare unas barricas de vino fraguado" (o sea una "pócima" para aturdir y/o envenenar). Poco después, estos delincuentes riñen y el cura amenaza con "revelar el delito". Pizarro, demostrando una vez más su "heroismo", lo manda asesinar. Eso sucede poco antes del ascenso a Cajamarca.

PONZOÑA HISTÓRICA
Como refieren las crónicas, antes a la emboscada de Cajamarca, Hernando de Soto encabeza una embajada al Inka en su campamento distante a 1 legua de la ciudad de Cajamarca, ahí hace cabriolas con el caballo sin lograr que Atahualpa pestañeara, pero eso sí, se bebe primero chicha (invitada por el Inka) y luego "vino preparado" invitado por el español (las FFAA españolas llevaban en su "tren logístico" botijas de vino "preparado").
En ese encuentro el Inka compromete su palabra de retribuir la visita en la plaza de Cajamarca… Al día siguiente, aún dopado (pero pues, el Inka debía cumplir su palabra y devolver la "cortesía") enrumba hacia Cajamarca. La escolta como su Estado Mayor muy probablemente estuvieron igual.
El plan de Pizarro se cumple tal como lo había previsto y así, cuando captura al Inka, el porquerizo va sobre seguro, con premeditación y alevosía. Enfrenta a un hombre dopado rodeado de un Estado Mayor intoxicado. De allí, el elevado número de víctimas que simplemente reaccionan tarde y mal, no solo por el respectivo dopaje, sino también por la sorpresa de las armas de fuego como artillería y arcabucería, además de los caballos acorazados.
La mayor parte de estas víctimas son la élite del Tawantinsuyu (o, cuando menos, de la facción atahualpista).

HISTORIA OFICIAL, COMUNICADO OFICIAL, MENTIRA OFICIAL
Este hecho capital (el envenenamiento del lnka y de su EM) que explica el episodio de Cajamarca (inicio de lo que va a ir conformando la "historia" del Perú) permaneció oculto por más de 4 siglos y medio y, cuando la profesora Laurencich lo dio a conocer, una de las primeras reacciones fue la de un "historiador" peruano, empeñado en demostrar la "inau-tenticidad" de la carta de Chávez. Pero la estudiosa italiana ha proporcionado más datos que hacen indudable la veracidad de sus afirmaciones, tanto en lo que se refiere al documento en sí (análisis grafológico, del papel, de la tinta y radiológico) como en lo que concierne al contexto en que la carta se escribió. Efectivamente, ésta llegó a Nápoles y permaneció desapercibida por siglos. Este contexto muestra la gusanera que es el manejo europeo de la política, de la historia y de la ciencia (la de las "verdades" históricas).
En lo que se refiere a la empresa de conquista española, hay 2 niveles de censura, la de la Colonia (que debió haber destruido la carta y, en todo caso, impidió que saliese para Madrid) y, la más abyecta, la de Madrid que complementa la de las colonias y que, cuando llegan documentos que difieren de la "verdad" oficial, las destruye sancionando a los censores "descuidados" que no lo hicieron en el momento y lugar debido.
La carta de Chávez se salvó de la destrucción en Lima, llega a Europa luego de varias décadas (milagrosamente) y vuelve a librarse de la destrucción, permaneciendo oculta y olvidada por varios siglos para salir a la luz recientemente e iluminar nuestra historia que, lo estamos viendo, no es la que anotan los historiógrafos oficiales de esta ridícula Republiqueta Criolla ya en colapso
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