Ingresaron a la región del actual Chaco boliviano y paraguayo
1881: UN PRESIDENTE EN UN CHIQUERO

Antauro Humala Tasso

Paraguay es un vocablo kechua (Runasimi) que quiere decir "Llovedme". ¿Cuál es la explicación a ello? Pues que nuestros inkas llegaron ahí, tal como lo explican muchos cronistas, entre ellos el Inka Garcilaso.

Una vez fallecido Pachacútek, su hijo Túpak Yupanqui es coronado con la borla colorada y luego de inspeccionar durante 3 años al Tahuantinsuyo, decide emprender una expedición a la selva, o sea hacia los "antis", tal como se denomina-ba al vasto territorio selvático de la hoya del Amazonas como del actual Río de la Plata.

ARMADA FLUVIAL INKAICA
La 1ra. intención del Inka fue penetrar la selva por el poniente del Qosqo (abras de Jollepunko y Ausangate), pero sus exploradores le sugirieron que la ruta más apro-piada, dada la barrera natural de la "gran sierra nevada", era más al sur, por la ruta del Kollasuyo para desde ahí romper la cordillera y bajar a la región de los Antis.
Efectivamente, el Ejército Incaico, de diez mil hombres, logra llegar a la ceja de selva o "Rupa Rupa", para de ahí bajar a la selva baja u "Omagua". Es ahí que el Inka ordena hacer alto, pues la zona era "pura ciénagas, pantanos y monte tupidí-simo". Ahí permanecen por 2 años las tropas, dedicadas a la fabricación de canoas con capacidad "de 20, 40 y hasta 50 hombres (…) Hicieron tantas que cupieron ahí, los 10,000 soldados y el bastimento respectivo" (Garcilaso).
Es interesante la descripción sobre el cómo acomodaban los víveres, consistente en sal (cachi), ají (Uchu), carne seca de cuy (coe), papa deshidra- tada (chuño) y coca (cuca): "La comida lleváronla en tari-mas en medio de las naves, con media vara de alto para que no se mojase. Con este bastimento embarcáronse río abajo (Ama-rumayo), donde tuvieron gran batallar con los naturales, llamados Chunchus, los cuales salieron en gran número por agua y tierra, con arcos, flechas y cerbatanas. Salieron pintados, que por ser aquella región caliente, combatían casi todos desnudos, salvo con el uso de tapabarros y plumajes de guacamayo".

GUERREROS Y MÚSICOS
Es entonces que los consejeros del Inka, sugieren que la vanguardia del Ejército sus-tituyera sus armas por kenas y zampoñas. El resultado fue milagroso, pues los guerreros antis, impresionados, salían a las orillas con toda su prole a oir y admirar a esos músicos, lo cual permitió que se diera un diálogo que por lo común terminaba en que las tribus antis, una a una, se confederaban al Tahuantinsuyo. Es así que en 2 años más el Inka lograría llegar a la provincia de los Mojos, que queda en la selva del actual Dpto. Boliviano del Beni, cuyos afluentes desembocan en el río Paraguay, bautizado así por los inkas.

LOS ANTIS RESISTEN Y EXTERMINAN A LOS EUROS
Ya para enton-ces, el Ejército Inka apenas llegaba al millar, pues el grueso había quedado en guarniciones a reta-guardia, así como en faenas de infraes-tructura para los ayllus incorporados. No obstante, optaron por requerir al curaca de los mojos, el aca-tamiento al Qosqo. Los mojos, sabedo-res de las juiciosas leyes inkas, optaron por convenir una confederación "como hermanos, más no como vencidos", lo cual fue celebrado por el Inka, quien de ahí retornó acom-pañado por una delegación de mojos para que se educaran en el Qosqo.
Desde entonces, el reino Mojo enviaría anualmente "plu-mas, micos, guacamayos, miel y cera" a la Corte Cusqueña, inclusive hasta el reinado de los inkas de Vilcabamba.
Entre 1564 y 1570, en plena guerra de resistencia inka contra los invasores europeos, 2 expediciones españolas: Gómez de Tordota (250 españoles) y Juan Alvarez Maldonado (90 españoles), intentaron llegar hasta los Mojos, pero fueron exterminados por estos guerreros antis que hasta 1572 siguieron acatando al Gobierno Etnona-cionalista Incaico, con sede en Vilcabamba.

"SOLTAD A LA VIEJA"
Una vez caída Vilcabamba (1572) y asesinado Túpac Amaru I en la Plaza del Qosqo, el Virrey Toledo personalmen- te comandaría una 3ra. Expe-dición hacia los antis, esta vez entrando por más al sur, por la región de los Chiriguanas, vecinos de los mojos.
Pero, Igualmente, fue desastrosa esa arremetida occidental: "El virrey Toledo en 1572 quiso hacer la conquista de los Chirihuanas, para lo cual apercibió muchos españoles y todo lo necesario para la jornada. Llevó muchos caballos, vacas y yeguas para criar, y entró a la provincia, y a pocas jornadas vio por experiencia las dificultades de ella, las cuales no había querido creer a los que se las habían propuesto, aconsejándole no intentase lo que los Incas habían desamparado. El Virrey no pudo soportar la marcha ni la guerra, y desamparó, huyendo, todo lo que llevaba, para que los indios se contentasen con las presas (el ganado) que les dejaba y lo dejasen a él y a sus tropas retirarse sin hostiga-miento. Salió por tan malos caminos, que, por no poder lle-var las acémilas, que ninguna quedaba, le sacaron en literilla de hombros indios y españoles; y los indios Chirihuanas que los seguían, dándoles grita porfiada, entre otros vituperios les decían: "Soltad esa vieja que lleváis en esa petaca, que aquí nos la comeremos viva".

DESERTORES CHILENOS

Antauro Humala Tasso

Luego de la hecatombe de Huamachuco, en su retirada hacia Jauja, en pos de formar al 4to. Ejército de la Breña
(que resurgiría en Andahuaylas y Ayacucho), narra Cáceres un "encuentro" con desertores chilenos: "Atravesamos la cordillera soportando un inclemente frío. A poco, por el llano, distinguimos un grupo de jinetes que se veía eran soldados. Mandé al Crl. Alcázar para que averiguase el objeto de la presencia de tales hombres, mientras yo me quedaba esperando a una distancia conveniente con el resto de mi escolta. Alcázar los detuvo: eran soldados chilenos. A las preguntas que se les hizo respondieron que iban en comisión a preparar rancho para su batallón. Me acerqué entonces a ellos y les dije: "Ya veo que tienen trazas de rancheros", Al comprender los soldados que no les creía, desmontó uno de ellos y se me acercó diciéndome: "Sr. Ud. es el Gral. Cáceres, que tanto trabajo nos viene dando; en verdad hemos desertado, porque ya estamos cansados de tantas marchas y contramarchas; todos los soldados lo admiramos por su bravura; recomiéndenos, señor general, por favor, a las autoridades del pueblo al cual vamos a llegar, para que no nos maltraten". Compadecido de estos individuos, aunque eran enemigos, extraje de mi cartera una tarjeta y escribí unas líneas al gobernador de Cajatambo, recomendándole, que los amparase contra las iras de la muchedumbre. Ya desarmados, alejáronse agradecidos, y me enteré luego que el gobernador les había atendido, y ellos seguido su camino a la costa" (Memorias).

Luego del sacrificio de Arica y fracasadas las tratativas de paz en la nave norteamericana Lackawana, las FFAA chilenas se dispusieron a emprender campaña contra Lima. Para tal efecto sus efectivos castrenses fueron elevados a 45,000 hombres, según narra el historiador Dellepiane (ver cuadro):
Las propias fuentes chilenas refieren que sus bajas totales en el transcurso de toda la guerra, oscilan entre 20,000 y 23,000 individuos muertos, heridos, desaparecidos y desertores. Al respecto de los desertores del Ejército Chileno, éstos comenzaron a convertirse en un serio dolor de cabeza para su Estado Mayor, a partir de la Campaña de la Breña, en que el índice de deserción se incrementa hasta alcanzar casi el 25% de las bajas en las expediciones Letelier, Gana y Del Canto, a la Sierra Central.

FUSILADOS EN LA OROYA
El historiador chileno Gonzalo Bulnes, hace referencia que en el Destacamento Chileno a cargo de la defensa del Puente de La Oroya, al tener noticia que marchaban sobre ellos el Crl. Tafur con el batallón Ayacucho y los temidos guerrilleros de Chongos y Acostambo, tuvo que fusilar a dos docenas de desertores capturados al momento de aprestarse a fugar hacia Lima. No era para menos, ya habían llegado los mensajeros trayendo las noticias de chilena en Concepción, así como las derrotas en Marcavalle y Pucará, que habían determinado la fuga de las fuerzas de Del Canto hacia Tarma, de donde a marcha forzada y nocturna debía escapar hacia La Oroya. Todo eso sucedía en Julio de 1882.

CAMPO DE PRISIONEROS EN CHANCHAMAYO
A su vez, Cáceres en sus "Memorias de la Guerra del 79", hace referencia en varios pasajes a los desertores chilenos: "Continuamente presentában-se, en grupos o individualmente, en nuestro campamento (Chosica), desertores del ejército enemigo, los mismos que previo interrogatorio eran remitidos a las haciendas de la ceja de selva de Chanchamayo, como prisioneros y peones, siendo el Cmdte. Diez el encargado de llevarlos a dicha región".

"LA CAMPAÑA BÁRBARA…"
Cáceres, en su plantea-miento de guerra, enfatizó el aspecto del "desgaste del ene-migo, empezando por minarle la moral", lo cual, tiene su principal indicativo en el índice de bajas por deserción.
La Breña infundió la desmo-ralización de las tropas chilenas, que no veían cuando culminaría aquella guerra llena de agota-doras marchas y contramarchas, en permanente hostigamiento por los guerrilleros… Y efectivamente, sólo en la expedición de Del Canto, las bajas por deserción fueron de casi 600 individuos. ¡Un tercio menos que las bajas en combate! Eso nos da una idea de aquella retirada chilena desde Huancayo hasta Tar-ma y desde ahí hasta La Oroya, que prácticamente se convirtió en un "sálvese quien pueda", en lo que para C. Hinostroza, autor del "Adiós al 7mo. de Línea" fue: "La campaña bárbara del salvajismo y la crueldad, entre batallones chilenos y un Ejército de guerrilleros indios… Eso fue la Breña."
A lo que agregaría el propio Bulnes: "Desde que el indio interviene en la lucha de hom-bres civilizados, la guerra se despoja de todo carácter elevado y caballeresco, y ese fue el común denominador de las campañas en las sierras del Perú, contra indios y montoneros"
Como observaría Cáceres, el tiempo "corría a favor del Perú" y mientras más se prolongase la guerra, la situación del Ejército de Ocupación se tornaría más precaria, como efectivamente fue, lo cual no lo entendió así el sector criollo peruano que terminó por traicionar y buscar la paz "a todo trance" antes que los "horrorosos breñeros" acabaran con todos los "mistis" sin importar que fueran nacidos en Chile o Perú.