¡Monumento para el Virrey Amat, Don Fernando Belaúnde y tantos más!
ASÍ SE HIZO “NUESTRA” HISTORIA: El CASO PORRAS

Fernando Bobbio Rosas

La historiografía oficial del Perú tiene su Santísima Trinidad: Rivagüero, Porras y Basadre; los 2 primeros tienen sus capillas (el Instituto Rivagüero de la PUCP y el Instituto Porras de San Marcos) donde sus bien retribuidos sacerdotes mantienen su culto. Porras y Basadre tienen billete, avenida y parque. Los 3 son estudiosos serios y bien intencionados y merecen cierto reconocimiento.
Pero hay otras figuras tan importantes (o más como, por ejemplo, Tello o Valcárcel) que carecen de billete, capilla o parque. Además en algunos puntos básicos, los totems oficiales yerran lastimosamente. En este artículo espulgamos de uno de los ensayos de Porras (“El Sentido Tradicional de la Literatura Peruana”, escrito en 1945 y publicado en 1969) algunos de los planteamientos definitivos del autor(1).
Empecemos con una afirmación aparentemente inocua: "El idioma español llega al Perú...” (p. 13). No maestro, no hay idioma español; lo que llega a la América es el dialecto Castellano mal hablado por los por-querizos extremeños analfabetos venidos aquí para asesinar, violar, saquear y esclavizar en el más espantoso rosario de genocidios jamás perpetrado en el planeta. Claro que la opinión del Maestro es diferente: "La conquista española salvó a la cultura incaica de perecer...” (p. 16). Entonces los indios esclavizados y sus descendientes debemos estar profundamente agradecidos a los asaltantes que trajeron la “salvación" (¡Aleluya por Valverde y Almagro!).
Y como el intento de aniquilar la cultura nativa así como la esclavización de los sobrevivientes del Holocausto es una “obra positiva, de civilización y salvación”, pues entonces cualquier voz disidente debe ser acallada o desacreditada: Es lo que Porras intenta al referirse al testamento "del viejo charlatán Mancio Serra de Leguizamo, quien afirmó que la moralidad de los indios había sido corrompida por la civilización hispana”. ¿Qué crédito merece el parloteo senil de un viejo chocho-timbero y alcohólico (uno de los “13 del Gallo”), además? Pero Mancio no fue el único criminal avergonzado, arrepentido y angustiado por la enormidad imperdonable de unos delitos que ni las más bestial borrachera podía hacer olvidar. Hubieron más “disidentes”.
Dentro de la perspectiva criolla, hay que disminuir los logros culturales indígenas: En ésta línea, Porras "descubre” que el criollo Melgar es el “inventor del yaraví” (p. 39). Además Porras remacha el viejo mito de "la captura de Atahualpa por 168 aventureros, en el corazón mismo del Tawantinsuyu" (p. 17). Al respecto, la más contundente demostración de la irracionalidad de esa afirmación está en el libro de Humala y en su artículo aparecido en este quincenario (N° 15), que demuestra técnicamente la imposibilidad que aquel ejército multirracial bajo Comando Hispano (Pizarro) y con 4 piezas de artillería, haya tenido menos de 4 mil hombres.
Terminamos con 2 notables “aciertos” básicos para comprender al Perú Criollo: Para Porras, las tradiciones de Palma "aprisionan toda la historia del Perú" (p. 59), "por eso son tan peruanas” (p. 107) aunque retraten "principalmente, la época colonial" (p. 61). La conclusión es que la principal época del Perú es la Colonia. Esto explica la actitud de los criollos que quieren mantener esa “belle époque de primacía jerárquica del Perú y su apogeo de corte virreinal, que va a perderse en la aventura republicana” (p. 37). Y así, en "la hora de la independencia, el Perú defiende, por imposición de su geografía y de su destino, la tradición colonial que se prolonga... aún después de pronuncia dos los juramentos de libertad" (p. 10).
Porras añoró a la Lima que se fue, lamentó por el “Perú” que se va, y se aterraría -hoy- del Perú que se viene: Con pinta chola y convicción etnocacerista.


Pinochet y Almagro Versus Lautaro y Manco Inka
CHILENO: ¡ESE EXTRAÑO SUDAMERICANO!

Reservista Jaime Ríos

“Esa dominación produjo muchos beneficios en Chile debido al sistema conquistador incaico. Su ejército no destruía nada. Su exigencia se limitaba a la incorporación al Imperio como participador. El pueblo conquistado entraba a participar de la cultura y del orden político del Perú, cuyos inkas querían que su dominación fuese tan provechosa para ellos como para los dominados. Con el objeto de conseguirlo procuraban hábitos de trabajo en la nueva provincia, en este caso: Chiric” (Luis Gadames – Historiador chileno).
“En ninguna parte he oído conversaciones conmovedoramente provincianas como las que se dan aquí. Por ahí está la raíz de un país que se siente menor. El modelo pije, burgués, homogeniza todo, se repite en la TV, los diarios, la vida social” (Diamela Eltit, escritora chilena).


Se sabe que casi el 60% de chilenos presentan una configuración morfológica “de la quijada” que los identifica étnicamente como mapuches, lo que constituye una clara definición andino-americana. El pueblo mestizo de ascendencia mapuche se enorgullece de ello, pero el criollo chileno no: Lo rechaza y se indigna.
En la actualidad el pueblo mapuche “chileno” llega al millón, de una población estimada en 14’333,258 habitantes del país. En Santiago reside el 80% de la población mapuche, la cual vive en situación de pobreza, derrotada y sin tierra propia.

FAR WEST “CHILENO”
La Corona Española, luego de invadir con almagros y valdivias el sur del Collasuyo (“Chili”, vocablo proveniente de “Chiric” = Frío en Runasimi), concluye en 1641, reconociendo 10 millones de hectáreas a favor de las comunidades mapuches.
Entre 1810 (Independencia criollo-chilena) y 1923, se produce una fuerte migración extranjera, principalmente de origen inglés y germana. Se emulaba así el “ejemplo” de migración europea al Far West para exterminar cobrizos: Mapuches en el Sur y Apaches en el Norte.
En 1883, los indios mapuches comandados por el curaca Panchulef, capitulan ante el Crl. “CH” Ordóñez, en los días en que en el Norte (Sierra Central del Perú) los indios kechuas exterminaban guarniciones criollo-chilenas en Marcavalle, Pucará y Concepción.
El hermano pueblo mapuche sería despojado, una vez más, de sus tierras y reducido a una posesión de 300 mil hectáreas al estilo “Reservación”, más allá del Bío Bío (Límite Sur del Tahuantinsuyo).
Noventa años después, el Gobierno de Pinochet, respondiendo fielmente a la casta neo-extranjera en el poder conformada por hijos de ingleses y alemanes, dictan los DL 2568 y 2570 que dividen y subdividen las tierras mapuches mediante entrega de títulos al mejor postor. Esta acción se hizo contra las únicas tierras que les quedaban.

DESCIENDEN DEL BARCO
Obviamente el extranjerizado Estado Chileno, niega ser parte de un tronco an-dino común, de allí que se ha enseñado al ciudadano chileno a “importar” su historia. Si el peruano-boliviano afirma descender de los Inkas, el criollo chileno solo puede afirmar descender del barco. Tiene pues, una conducta prescrita. No es casual que su dramaturgo Benjamín Galemiri instale personajes ficticios y parado-jales con el que describe al criollo burgués chileno: “De moral ambigua, que de cabida al convencionalismo y a la imitación, combinado con un comportamiento familiar prescrito. Eso es Chile”.

CHIRIC Vs. CHILE
El hecho de ser “carapálidas” vecinos de pueblos milenarios en cultura, los desubica: Quisieran emular el Sueño Americano de la Conquista del Oeste, pero “lamentablemente” lo incaico los opaca, además ni siquiera tienen la creatividad de un Fran-klin o de un Edison. Se sienten pues, no solamente por su inferioridad demográfica, cercados como en un Fuerte Apache.
En cuanto al “guaso” chileno, mestizo acomplejado de su ancestro cobrizo y petulante de su tercio de sangre “eura”, evade la realidad “cobriza” ante el horror de carecer de apellido, de no llamarse Lusvik, Calozzi, Saldívar o Bachellet. Por eso son extraños esos extranjeri-zados que no saben si deben vivir en Miami, Londres o en “su” Chile. Y por eso el pueblo mapuche tiene conciencia que el actual Estado Chileno es su enemigo histórico.
Es posible que ser cobrizo en Chile no sea un común denominador, en aquel longitu-dinal y bello país, pero el gran peso histórico lo tiene el pueblo mapuche y no puede abdicar de su misión, la misma que consiste en unirse a sus hermanos de la América Cobriza, cuyo tronco original corre por los Andes kechuay-maras, y que ahora se resuelve en el Proyecto Etno-nacionalista de la Neo República Tahuantinsuyana, en la cual el compatriota mapuche tiene participación plena.
¡Viva Chiric Carajo!
¡Muera Chile Mierda!