El nuevo rollo del viejo discurso colonialista
KAY PACHAMANTA O EL “GEMIDO” KARP-LEMA

Reservista Nina Willka (Ñokayku kay Capac Cuna)

El libro Kay Pachamanta de Eliane Karp, parece haber confundido a politólogos e historiadores que han salido en defensa de la “República Unitaria”, supuestamente amenazada por una Chakana más falsificada que Paquisha. Esa intelectualidad criolla, “advierte” el peligro de una Nación fragmentada por una Lucha de Razas que sustituiría a la “obsoleta” Lucha de Clases. En verdad, el libro, mediante una verborrea arguediano-tendenciosa aspira ser un “grito de guerra cultural” que lamentablemente no representa ya el Mito Inka, pues se vulgariza en cuanto nexo político entre el “Cholo Sagrado de Harvard” y la “República de Indios de Postal”. Una farsa pintoresca.

Como se sabe, durante la Colonia y parte de la República, el concepto “República de Indios” sirvió para justificar la explotación y limpieza étnica respecto a la mayoría nativa. Nunca existió como posibilidad histórica, salvo con el radicalismo aymara de Túpac Katari y la Confederación Peruano-Boliviana de Santa Cruz Calahumana. Es decir, solo en condiciones legítimamente subversivas, y jamás “preconcebidas” por un Estado Occidental y Cristiano para quien la Conquista fue una Cruzada contra el infiel Pachacámak que remplazaba, en el Ande, al arábigo Alá.

EL PECADO ORIGINAL ES EXTRANJERO
Alguien ha afirmado que estados como el peruano son “Estados Fracasados”, sin rumbo cierto. En Kay Pachamanta se advierte la disyuntiva que encara el Perú del s. XXI si nos quedamos inermes con el mismo Estado Inepto, que para que deje de serlo debe insertarse en la “modernidad”. Se espanta, claro, de sostener que para librarnos de esa ineptitud, debemos excomulgar sin piedad su pecado original, y darle sentido a su realidad pluri-étnocultural bajo hegemonía nativa: Equidad en la expresión de Poder.
Esto no lo puede proponer Karp, pues su complejo de “Heroína de Comics” en donde los superhéroes “occidentales” hacen justicia a muchedumbres exóticas de negros, amarillos y cobrizos (“humanoides” incapaces de lograrlo por sí mismos), la convence que “el blanco es la medida de todas las cosas”, y por consiguiente esa “Expresión de Poder” solo pueden digitarla “ellos”, sea desde una ONG, de la billetera de Bill Gates o de la sala de juntas del Grupo de los 8.

“EL PERÚ QUE SE VA”
La República nació ambigua y esquizofrénica, (de)formando sujetos con la farsa de la “Patria de Todos”. Y esos “todos”: ficticios hombres libres e iguales. ¿Qué República es esa que por 182 años viene creando barreras culturales casi infranqueables al protagonismo de “su” pueblo?
El criollo Víctor Andrés Belaúnde estaba convencido de que el mestizaje y el catolicismo le dieron unidad a la Nación y que “nuestra” peruanidad se inauguraba en 1532. Estaba en lo cierto si consideramos que el nombre “Perú” es producto de una equivocación intercultural idiomática entre un nativo y un europeo.
El “hidalgo” Haya de la Torre creía que la modernidad conducida por el Estado Antimperialista resolvería el atraso de las comunidades "indígenas".
Y el “clasista” Mariátegui enfocó la cosa como “Problema del Indio” en vez que como “Problema del Blanco”.
Ahora la “socia” Karp, peruana de DNI, busca indios “a lo Discovery Chanel” en todo sitio menos en el Jirón de la Unión del extinto Palais Concert de aquel Valdelomar que gemía por “la Lima que se fue” y por el Perú que se va... Al fin.

“DANZA CON LOBOS” Y EL FIN DE LA HISTORIA
La realidad ha seguido un camino diferente, y sin embargo, en esta nuestra tierra, Pachamanta, no hemos sabido apropiarnos de su aquí y su ahora, de su Kay. ¿Nos ha vencido la pesada carga histórica de esta Putrefacta República que cree recobrar pujanza con el neoliberalismo subdesarrollado?
Resolver el trauma de nuestra “alma nacional”, en su pluralidad, no es tarea fácil. Los traumas son enormes, y son los de una cultura falsa, impuesta y estéril. No la salva el multicultura-lismo, que como casi todo lo ideológico que nos viene de afuera, llega proclamando que nos librará “por 2da vez”, para completar la tarea de la utopía del desarrollo inmerso en la globalidad del “Fin de la Historia”, obviamente calcado y copiado. Este multiculturalismo tiene el mismo efecto somnífero de la Alianza para el Progreso, pues intenta convencernos de que no ha fracasado, que la igualdad será lograda y que el final seremos un país moderno... De esa modernidad que tanto menciona Vargas Llosa.
Kay Pachamanta está inmerso en ello, en particular de la antropología americana y del giro “indigenista” del Banco Mundial, el cual ahora financia proyectos de desarrollo en pueblos “de color no blanco” cuyo calibre demográfico impide enjaularlos en “reservaciones” como a los pieles rojas del “ex” Far West. Inclusive buscan, no solo para el flash turístico, rodearse de “indios” para legitimar el trabajo de sus funcionarios, que se masturban alucinándose Kevin(s) Costner(s) en Danza con Lobos.

NEOCOLONIZACIÓN O ETNONACIONALISMO
Los multiculturalistas, creen que nuestras culturas dejarán de ser “inferiores” si acceden como ciudadanos a los derechos humanos proclamados en la revolución francesa, o sea si dejan en el camino hacia la modernidad su derecho consuetudinario “indígena”. No admiten que la racionalidad andina (sin perder autonomía e identidad) regula la permeabilidad intercultural. Es decir no admiten un proyecto civilizatorio diferente al occidental, ni mucho menos que esa ciudadanía “original” pueda despreciar la Tarjeta VISA y el color blanco.
Admitamos que la República que tenemos no nos sirve, o que sirve a pocos “peruanos”. Admitamos, que más allá de lo circunstancial de la política vivimos una crisis de identidad por cambio de época que nos deja con una república desnacionalizada y des-democratizada. Es decir, que nos deja desarmados y a la deriva, sin Proyecto Histórico alguno que guíe las voluntades de la Patria Chola en los complejos escenarios del unilateralismo imperial.
Admitamos que estamos aún a tiempo para cambiar la historia, que nuestra Nación reúne enormes reservas de indianidad; que necesitamos recuperar nuestro etno-nacionalismo para imaginar con independencia el futuro.
Para esto, de muy poco sirve un libro compilado que evidentemente trasciende a las ideas de Lema y Karp, burladas en su occidentalización, e incapaz de influir por carecer de la identidad y espíritu de los runas de ésta, nuestra tierra.


1ra. Parte - Ataque y Contrataque: ¡Viva la modernidad vargasllosiana!
PACHAMADER: ¡DIOS BENDIGA A LOS EEUU!

Dante Ramos de Rosas Núñez

¿Acaso a la juventud peruana le interesa hablar kechua, a los inmigrantes serranos les interesa adoptar modos retrógrados? ¡No! ¿Qué cosa usa un muchacho de Pueblo Joven? Polos que dicen: “Don´t worry be happy”. Unos dicen que eso es alienación, pero no, eso es relación con los medios de comunicación globales, eso es unimundismo, eso es ambientarse en otra época: La del futuro que ya llegó.
Rechazo las ideas de la ¿Primera dama del Perú? E. Karp cuando declaró a la revista Paris Macht (JUL 2002): “Promoveré una reforma linguística encaminada a divulgar la enseñanza del kechua, que según el INEI es hablado por 3´166,453 peruanos”. Dateada la gringa. Pero de allí a querer un Destino Manifiesto Ke-chuista, es otro cantar. ¿Se puede suponer, sin ningún estudio de investigación o de mercado, que a estos 3 millones de kechuablantes les interese dominar más su idioma original cuando saben muy bien, vía satelite, TV, internet, radio, etc, que el inglés y el francés son los idiomas dominantes en el mundo, los idiomas del futuro?
La Alianza Francesa como el ICPNA, están involucrados en una feroz guerra marketera para lograr que más cholos logren becas de estudio a Europa o a Norte-america. ¿Se imaginarán acaso que el Perú Joven es incaico a la fuerza? ¡No! El Perú quiere vestirse “con poncho y hasta con ojotas” solo para enviar proformas de productos exportables vía fax, y “pastear” un mínimo de inglés para que acepten sus telares, chompas de alpaca, etc.
Lo que habría que hacer es reconvertir la cholificación en cifras humanas que dominen el inglés. De lo contrario, ¿para que Soustelle, Alomías Robles, Zulen, entre otros regresivos pasadistas de café, “ya fueron”. No más cultivo con arado ni andenes ecologistas. Se acabó, salvo que sea para el turismo y la postal.
Este es un país mestizo. Acuérdense del colombiano Carlos Vives que canta, batiendo el ranking, “Carito me habla en inglés”, en la que recuerda su infancia coronada por su bella profesora de inglés que le enseñaba vocablos anglosajones. Esa huella existencial queda para siempre.
“Compatriota” Karp: Esto es LATINOamérica. Plantee una reforma para que el Estado subvencione profesores extranjeros de inglés, francés o alemán. Todavía está a tiempo de no enterrarnos bajo la Pachamama. ¡O “akechuice” a Shantal o a su Cholo Sagrado cuyo spanglish lo encaramó al Sillón de Pizarro! ¿Proclamar la vigencia del kechua es uno de los fines del estatuto de la Fundación Pacha? Su Fundación integrada por arqueólogos cultores de museos y pretéritos, es antihistórica.
Ni siquiera somos capaces de dominar la fabulosa cantidad de vocablos que encierra, nuestro idioma mayoritario, el castellano, y vamos a lanzarnos al encierro idiomático de un lenguaje, como el kechua, que es digno de la historia o de filólogos reputados, pero ya no de jóvenes ansiosos que se divierten en los conos de Lima, y que repiten los estribillos de Britney Spears. La mayoría juvenil del país desea conectarse con el mundo. O es que se desean “yungays”(*) que no sepan responder a gringas visitantes. Ojalá más gente hablara en inglés.

(*) “yungays” se denomina en jerga limeña a los vigilantes particulares (“guachimanes”), que por lo general son cholos.


1535 – 2002: La destrucción de las huacas limeñas
DEMOLIENDO LA MEMORIA

Reservista Puka Rumi

La historia autóctona de Lima ha sido destruida, casi en su totalidad, por la Guerra Santa Virreinal y la Expansión Urbana Republicana.
La primera, vía la política contrasubversiva de “Destrucción de las Huacas” tuvo un efecto desculturizador desde que Gonzalo Pizarro incendia el santuario de Pachacámak y quema en la hoguera al clero incaico, ante los aplausos y “amenes” de Valverdes y Ciprianis. ¿Se imaginan el impacto que tendría el que un Comando Aymara incendiara el Vaticano con el viejito Juan Pablo y todos sus monseñores incluidos, para luego “refundar” la ciudad?
La segunda, ha demolido casi el 90% de las huacas del Rímac, Chillón y Lurín.

CIUDAD “DE ESCAPE”
La historia de Lima no empieza con su fundación hispana. Si el asesino mayor escogió el valle de Lima para fundar “su” capital, fue por estar próxima al mar, vital para la “exportación” de lo saqueado. Hacerlo desde Jauja (donde inicialmente se planificó la capital) complicaba la cosa.
Teniendo en cuenta la Guerra de Liberación de Manco Inka, cuyo Gral. Kisu Yupanki acababa de exterminar 6 ejércitos euros entre Matucana y Parcos, obviamente que se descartaba Jauja. Es así que se imprimió a la Ciudad de Los Reyes un criterio planificador de “Ciudad de Escape, a media hora de galope al Pacífico”, tal como se vislumbró cuando las huestes de Kisu Yupanki cercan la ciudad y acampan en el cerro “Atoc” (Ate), después bautizado como “San Cristóbal” (1537).

DEMOLIENDO LA MEMORIA
Cuando asume el cargo el 1er. alcalde de Lima Virreinal (Nicolás de Rivera), el valle estaba bajo administración incaica desde hacía 80 años, y a cargo de funcionarios que velaban por la correcta marcha de la producción agraria y pesquera.
En Puruchuku se hallaba la residencia de uno de esos curacas, otro estaba en Pachakámak y el tercero en donde ahora se ubica la Plaza Mayor: Se trataba de la residencia de Taurichuku, último Curaca del bajo Rímac, quien miraría sorprendido la extraña ceremonia de fundación. Desde entonces la política urbanística y antieco-lógica ha liquidado 3 valles “al hilo” (Lurín, Rímac y Chillón), a parte de contaminarlos en plenitud.
A continuación, una secuencia válida de lo que viene siendo la “Destrucción (Republicana) de las Huacas”:
-En 1920 se demuele la Huaca Bellavista, para construir la residencia de verano del Pdte. Leguía.
-En 1924 se demuele la Huaca Santa Beatriz para construir un hipódromo (Campo de Marte).
-En 1930 se demolió una huaca ubicada entre las actuales Av. Venezuela y Guardia Chalaca para relleno del muelle dársena del Callao.
-En 1944 se demuelen la huaca Makatampu en terrenos de “propiedad” de F. Wiese y L. Calvo para construir la urbanización Wiese.
-En 1965 se demuele la Huaca Panteoncito (Breña), para construir el Convento Salesianos.
-En 1960 se demolió la Hua- ca Desamparados en la Av. Bolívar en terrenos de Laboratorios Bayer.
-En 1963 se destruye la Huaca San Miguel ubicada entre La Paz e Independencia, para “expansión urbana”.

LA BARBARIE AMENAZA AÚN
Si esto parece poco y los motivos lindan con lo absurdo, préstese atención a la historia de algunos sitios aún sobrevivientes:
-La actual Huaca Huallamarca (San Isidro) tenía en el s. XIX 120m. de largo por 75 de ancho según reporta el viajero Stevenson. Ahora tiene 80m por 60; debido a que en 1920 se le usó como cantera de material de construcción. Felizmente la Casa de la Cultura en coordinación con Jiménez Borja, evitaron la consumación del crimen, instalando un Museo de Sitio. Huallamarca sobre vivió. Pero no así la Huaca San Isidro, demolida a petición de Luisa Paz Soldán en 1943.
-La Huaca Pucllana (antes “Juliana”) de Miraflores, se extendía antes hasta la Vía Expresa, el Óvalo Gutiérrez y muchas cuadras más. ¿Qué pasó? Aparte de haber sido saqueada desde tiempos coloniales, fue transformada en campo de instrucción militar, sin embargo el daño mayor viene desde 1930, en que la familia Marsano urbaniza la zona, reduciendo el monumento a su mínima expresión –actual- en complicidad con un Municipio que trazó avenidas sobre la huaca. Sin embargo, ese Municipio entendió el valor de la huaca y desde 1982 trabaja en rescatar su esplendor.
-Otra es la historia de sitios como Huaca Wantille en Magdalena, cerca al mercado, la cual ya no tiene forma: Se halla invadida por gente de mal vivir. Un alcalde tuvo la genial idea de cercar el monumento... ¡Con invasores tras el cerco! quienes quedaron agradecidos.
-El complejo de Mateo Salado (Plaza de la Bandera) ha sido recortado por todo lado. Se halla invadido, no sólo por gente pobre que no tiene donde ir, sino por un japonés que alega propiedad y siembra flores que luego comercializa.
No se trata de decir que “todo el Perú es arqueológico, y si respetáramos todo no se podría construir nada moderno”. El asunto es que si destruimos la obra ancestral, por más “modernidad” que copiemos, atentaremos contra la raíz que nos orientaría en saber quienes somos, de donde venimos, y adonde vamos.


2da. Parte - Ataque y Contrataque: ¡Viva el telurismo arguediano!
PACHAMAMA: ¡DIOS BENDIGA AL PERÚ PROFUNDO!

Antauro Humala Tasso

La Ley Suprema de la vida es la Lucha por la Existencia, y en ella se inscribe la selección natural y cultural.

LUCHAR... LUEGO EXISTIR
El mundo para los más aptos: El que no vence o no se adapta está destinado a la extinción, recuerdo y olvido. Esto rige desde el átomo, la molécula y la célula, hasta la lucha intergaláctica. El Dinosaurio, el Tigre de Tasmania, el pájaro Dodo, el Neandertal, y gran número de etnias cobrizas y negras “perdieron”, supongo que luchando contra el clima, el hambre, fieras y (en el caso del homo sapiens) además contra otras etnias “competidoras”.
Centrándonos al campo cultural “humano”, efectivamente, la Ley de la Selección Suprema también rige. El choque de civilizaciones las refiere: Las invasiones “bárbaras” al Imperium, el tráfico de negros, la “colonización” de América, el Despoblamiento de Indias, la Conquista del Far West, la propia Conquista del Perú, etc... ¿Acaso no se transcriben como la competencia por la selección natural y cultural? ¿Qué otro trasfondo puede tener el “Destino Manifiesto Angloamericano”, o el “Dios bendiga a los EEUU”, “Dios salve a la Reina” o el “Pueblo Elegido de Dios”? Al respecto, la globalización (o sea, la relación entre globalizador y globalizado que ha “modernizado” la que hubo entre colonizador y colonizado), es muestra contundente de ello.

SIN IDENTIDAD EL RESTO ES ILUSIÓN
Para estar en condiciones de competir, se tiene que tener identidad. Sin ello se está castrado para la lucha, y por ende preservado para relevar al pájaro Dodo.
Claro que es sencillo “echarse”: ¡Caray, de una vez roguemos a EEUU que nos acepte como Estado Asociado tipo Puerto Rico, para tener un Chayanne o una Jennifer López por cada millón de cholos(as) semi-minusválidos(as), haciendo su cola en algún comedero público regentado por bellas gringas que hablan inglés (como la profesora de Carlos Vives)! Ellas con todo derecho podrían decir: ¿Y qué? ¡A esos humanoides perdedores, al igual que a los famélicos africanos (incapaces de autosostenerse) no les queda más que “adaptarse” o extinguirse! Claro que no serán tan duras en sus palabras, pues las “endulzarán” bajo el concepto de “caridad”, “piedad” o “ayuda cristiana al humanoide derrotado”, vía alguna ONG: Aquí cuidan cholos, en el Serengueti negros y en Australia ornitorringos.
Pero también, con todo derecho, algún etnocacerista acho-rado podría responder: “Váyanse al cuerno, acá somos MAYORÍA, y no estamos en una Reservación Sioux en donde la etnia original está casi extinta y derrotada. ¡Acá seguimos compitiendo, inclusive hasta quemar el último cartucho, sea inmolándose como Toro Sentado, o venciendo como el Tayta Cáceres!”

ESTILO DE VIDA ANTES QUE NIVEL DE VIDA
Y esa perseverante identidad, que nos proporciona el “Yo Cósmico”, requiere de preservar “su” idioma, vale decir su interpretación propia de la existencia.
¿Microsoft en Runasimi? Puede ser por ahora imposible, al igual que en latín, guaraní o portugués... Pero ello es secundario: Primero es recuperar identidad competitiva, y entonces crearemos nuestro “window en kechua” con colaboración externa o sin ella. En la India lo han hecho.
Desde que en algún lugar del Tahuantinsuyo pre 1532, el último amauta calculó los cosenos y tangentes de las pendientes angulares del último circuito de andenerías, desde entonces la creación de ciencia y tecnología propias nos fueron vedados, y nos degeneraron en dependientes de la creatividad extranjera, arrasando con nuestro amor propio. Pues bien, el idioma propio, es vital para recuperar el respeto propio.

PARECER Y NO SER
En cuanto al mestizaje: Jack London, eximio escritor norteamericano observaba lo siguiente: “En EEUU basta que un hombre tenga una gota de sangre negra o india para considerársele “de color”. En Sudamérica basta que tenga una gota de sangre blanca para que se autoconsidere blanco”. Obviamente el mestizo andinoamericano sufre una crisis de identidad, y se dejaría descuartizar antes que reencontrarse con su idioma ancestral. Además, asume, “él ya es blanco”. En todo caso, su abuelita “fue india”.
La tarea etnocacerista es simple: Ponerle un espejo al compatriota acomplejado, y demostrarle que la belleza se pelea, y en esa lid está el kechua.
En cuanto a la “peruana” Karp, pues que no se esfuerce en buscar indios en lugares escondidos de la puna o del amazonas. Estamos por millones en los arenales sub-urbanos, y monopolizamos un Gamarra y un Jirón de la Unión en donde el Palais Concert del idiota Valdelomar (“La Lima que se va”) hace tiempo que “quebró”. O se reinstaló en Miami.