Milenario culto se mantiene bajo formas cristianas
SEÑOR DE LOS MILAGROS: PACHAKÁMAK VIVE

Hace 1,800 años se desarrollaba en la costa central, la cultura “Lima” (Rímac). Esta gente construyó grandes pirámides y extensas ciudades en los valles bajos del Chillón, Rímac y Lurín, tales como: Pucllana, Cajamarquilla, Maranga y Pachacámak. En este último sitio, se asentó un culto que tendría, siglos más tarde, una importancia gigantesca para nuestra Patria: El culto al Dios Ishmay que devino en Pachacámak, que a su vez devino en Cristo de Pachacamilla
(“Señor de los temblores” o “de los Milagros”).

Puka Rumi-

DEL TITIKAKA AL RÍMAC
Hacia el 700 DC, los “Lima” fueron anexados al Imperio Wari, cuya capital estaba próxima a Huamanga. Para ese entonces los Wari eran adoradores de una divinidad de origen Tiawanaku (La cultura Tiawanaku abarcó hasta el norte de Ayacucho) y por consiguiente el culto a Ishmay se asoció a la teogonía Wari-Tiawanaku, que le imprimió la facultad del “kamaken” (en aymara: “animar” el Mundo de energía vital). Su culto se expandió de la misma manera que se expandía el dominio Wari y sobrevivió al fin de este Imperio.
Resultado de la interacción entre Waris y Rimac’s, fue la edificación del templo de Pachakámak mucho antes de la llegada de los ejércitos de Túpak Yupanki en 1465. Según narra Garcilazo, la incorporación al Tahuantinsuyo de los curacazgos del Lurín, Rímac y Chillón, fue voluntaria, en vista que los requerimientos incaicos armonizaron con el culto religioso al Ishmay-Pachacámak “de origen Huari”, con el culto al Wiracocha-Pachacámak “de origen Tiahuanaco” de los Inkas. Por consiguiente, el santuario fue embellecido y se construyó además los templos al Sol y a la Luna.
Ishmay es el nombre original del Dios nativo del valle de Lurín, además del de la confederación de curacazgos que conformaba cierta unidad política con los valles vecinos del Chillón, Rímac y Mala. Sin embargo, Túpak Yupanki le cambió el nombre al Ishmay por Pachacámak, que es “Animador de la tierra” y ese es el nombre que hasta la actualidad conserva el distrito.
Este Dios era también un oráculo, y sus sacerdotes eran consultados desde Puerto Viejo (actual Ecuador) hasta Chala, al sur, llegando su prestigio inclusive a la selva, según se colige de ciertos mitos machiguengas.

EL AUTOR FUE INDIO
Ya en 1532, una vez secuestrado Atahualpa, Hernando Pizarro cabalgó hacia Pachacámak con la consigna de saquearlo. No solo lo saqueó, sino que quemó el templo incluyendo a su clero, al que catalogó como “diabólico”.
A los años de la fundación española de Lima, un terremoto sacudió a la ciudad, destruyéndola... Menos el muro donde yacía el fresco de la imagen de un Cristo “de color” no blanco, sino mestizo, que la “tradición hispana” le atribuye a un negro esclavo, obviamente “cristianizado”.
Aquí surgen ciertas contradicciones:
1.- El Cristo de Pachacamilla o Cristo Morado o Señor de los Milagros o Señor de los Temblores, cuya imagen se custodia en el Convento de las Nazarenas (Av. Tacna), si se le examina personalmente (y no se le refiere en función a la “tradición”), pues se observará que NO TIENE NADA DE AFRICANO, y que tiene la tez COBRIZA aunque con rasgos OCCIDENTALES. Es un Cristo Mestizo, y dado que contiene rasgos inkas con hispanos, pues resulta un CRISTO CHOLO.
2.- En ese entonces, en la actual circunscripción de Lima-Cercado, el Virrey Toledo hizo instalar uno de los 2 Colegios para Curacas fundados durante todo el Virreinato (el otro se fundó en el Cusco). Pero además, era el asentamiento habitacional de varios ayllus de Lurín “reubicados” por la Administración Virreynal (para fines de mano de obra agrícola así como para “despoblar de acólitos” aquel demoniaco santuario de Pachacámak), asimismo también coincidía con la jurisdicción de una Cofradía de esclavos afros. Evidentemente la autoría de la imagen, sería mas coherente atribuirla a un indio noble del Colegio de Curacas o a un indio común de los “reubicados”, que a un negro esclavo, que si en verdad quería imprimirle un sello “afro” al Cristo Blanco, pues lo hubiera hecho con la tez, el pelo, los labios u otro “rasgo”...

PACHACÁMAK VESTIDO DE CRISTIANO
Y eso no sucede. Inclusive, en el fresco original (y más aún en los restaurados) se observa claramente como paisaje de fondo los macizos de la Cordillera Andina, Paccarina de nuestro ancestral Deidad Tiawanaku.
En cuanto al “arraigo popular“ del actual “Dios Cristiano”, pues también –para pesar de Valverdes, Areches y Ciprianis, este también es ancestral, tal como lo narra el propio Huamán Poma: “Procesiones que hacían los inkas, y algunas penitencias y castigos. No se reían ni dormían con sus mujeres, y siempre estaban sin conversación, cubiertos de luto todos los hombres y mujeres del reino. Así estaba puesto en la ley del Inka. Procesión para echar enfermedades y pestilencias, tiraban hondadas con fuego y voces diciendo Killa Mama, en el mes de Octubre, huaca yasumquim Pachacámak”. (Huamán Poma)


Chupas, Ayacucho y la Breña: La verdadera caballería peruana
LOS MOROCHUCOS DE CANGALLO

Antauro Humala Tasso-icaciones - Francia-

"LA FRONTERA CON EL INCA"
Luego de desactivados los cercos de Lima y Cusco por las tropas de Manco Inca, y dado que seguían desembarcando ejércitos occidentales provenientes de Panamá, éste caudillo optó por replegarse a la ceja de selva ayacuchano-cusqueña, que conforman actualmente las provincias de La Mar y la Convención.
Desde esa zona (Machu Picchu, Choquequirao, Vilcabamba, Vitcos, etc), los últimos soberanos incas resistirían durante 36 años más, hasta 1572 en que Túpac Amaru I (hijo de Manco Inca y tatarabuelo de José Gabriel Con-dorcanqui) es decapitado en la Plaza del Cusco.
Manco Inka, desde las selvas del Apurímac, se dedicó a hostigar toda comunicación entre Cusco y Lima. Ello determinó que los españoles refundaran la ciudad de Huamanga como “San Juan de la Frontera” (con el “Territorio” del Inka), que inicialmente tuvo una función netamente militar.

DE VILCABAMBA A CHUPAS
Al iniciarse las llamadas “guerras civiles” interhispanas, una vez muerto Almagro “El Viejo” por los pizarristas, su hijo (Almagro “El Mozo”) retoma el Poder luego de asesinar a Pizarro. Estos hechos motivaron que la Corona enviara a Vaca de Castro para “reordenar el reino”. Y se inicia la guerra, enfrentándose en Chupas el ejército de Almagro “El Mozo” y el Ejército Real.
¿Y cual fue la actitud de Manco Inka?: “El príncipe Manco Inca, que estaba en las montañas selváticas replegado, acordándose de la amistad que con Don Diego de Almagro, el viejo, tuvo, quiso favorecer a su hijo, y le envió cotas, coracinas, celadas, lanzas, espadas, monturas, arcabuces y demás despojos que los indios arrebataron a los españoles, durante el cerco al Cusco, y Lima. De todo lo cual envió a Almagro el Mozo, mucha cantidad, que solo en corazas, cotas y rodelas le llevaron 450” (Garcilazo).
Si se considera que Chupas queda próxima a Huamanga (“La Frontera”), pues el transporte de todas esas armas, desde la selva de Vilcabamba, resulta factible. Manco Inka entrevió en Almagro “El Mozo”, por su condición mestiza (hijo de una india), cierta afinidad étnica que se conjugó con la amistad que tuvo –por conveniencia política de ambos o no- con el Viejo Almagro.
Luego de la batalla, en que son derrotados los almagristas, El Mozo es decapitado en el Cusco, pero muchos de sus seguidores logran alcanzar la Frontera y “asilarse” bajo la protección del Inka.

DE CHUPAS A CANGALLO
Otro gran número de fugitivos huyó en dirección contraria, y pues, se afincó en las pampas de Cangallo, donde son bien recibidos, a instancias del Inka.
Siglos después, sus descendientes mestizos, escribirían páginas de gloria en las luchas independentistas (Basilio Auki, el arrasamiento de Cangallo por Carratalá y la participación de la caballería morochuca en las guerrillas del Crl. Carreño) que llegan a su clímax en la batalla de Ayacucho, en donde tuvieron que batirse durante las horas previas a la entrada en combate del Ejército Regular Patriota.

"CABALLERÍA AVELINA"
Asimismo, la participación morochuca en la Campaña de la Breña, particularmente en la 4ta. Ofensiva Cacerista (luego de la hecatombe de Huamachuco) fue decisiva: “Encontrándome a una jornada de Ayacucho (proveniente de Andahuaylas), me avisaron que me esperaban 1,000 jinetes morochucos. A mi aproximación, salieron a recibirme sus jefes, cuyos guerrilleros, desparramados en las faldas de uno de los cerros y coronando su alta cima, ofrecían un soberbio cuadro, resonando el agudo y vibrante estruendo de los pututos de su banda de guerra” (Cáceres – Memorias)
Es con esa vanguardia que Cáceres expulsaría a las últimas tropas chilenas que aún ocupaban Ayacucho y Junín. Posteriormente, los morochucos le ayudarían a liberar Lima, en DIC 1886, al vencer al Ejército Peruano “Chilenizado” del traidor Miguel Iglesias.

¡Vivan los Morochucos de Cangallo!


El Águila de Cabeza Blanca Americana
EMBLEMA NACIONAL DE EEUU: SÍMBOLO DE PIRATERÍA MODERNA

Pierre-Olivier Combelles (Francia)-

En el texto sobre el águila de cabeza blanca, en su obra monumental: "The Birds of America" (Las Aves de América), John James Audubon (1785-1851), el naturalista más famoso de Norteamérica, francés de nacimiento, cita la opinión de Benjamín Franklin sobre esta ave, emblema nacional de EEUU: "Terminando esta historia del águila de cabeza blanca, permítame decirle el descontento que he sentido que se le tome como emblema de mi país. Al respecto la opinión de nuestro gran Franklin1 coincide perfectamente con la mía, que lo mejor que puedo hacer es presentársela aquí: "En lo que a mi respecta, hubiera querido que el águila calva2 no haya sido escogida como el representante de nuestra Patria. Es un ave de naturaleza baja y malvada; no sabe ganar honradamente su vida: veálo Ud., encaramado en algún árbol muerto, de donde, siendo muy perezoso para pescar por propia cuenta, mira como trabaja el águila pescador3 . Cuando esta ave laboriosa logra por fin coger un pescado que va a llevar a su familia, el bandido se lanza sobre él y se lo roba. Con toda su rapiña, no es más feliz, pues por lo general es pobre y a menudo muy miserable, como la gente que vive de astucias y raterías. ¡Además es siempre un cobarde pillo! El pequeño "reyezuelo"4 que no es más grande que el gorrión, le ataca decididamente y lo bota de su cantón! Entonces de ninguna manera, este emblema es conveniente para nuestros valerosos y honrados Cincinnatis5 , que expulsaron a todo tipo de "King Birds"6 de nuestro país. Que se le atribuya más bien como patrono de esa orden de caballeros que los franceses llaman "caballeros de industria".
La clase social de hombres de negocios; industriales y financieros, se desarrolló en Europa a partir del s. XVIII y luego en EEUU, reemplazando a la nobleza y al clérigo en la cúspide de la pirámide social. La antigua caballería de Occidente tenía un ideal sublime: "Mi alma a Dios, mi vida al Rey, el honor a mi". La aristocracia de los antiguos pueblos indígenas de América, también de origen guerrero y religioso, debió más su prestigio a sus hazañas y a sus buenas acciones que a su propiedad de riquezas. Pero, la sociedad moderna no conoce otras leyes que no sean la del provecho personal (legal o ilegal) y la de un hedonismo egoísta y perverso. Es así, que asistimos hoy, a un cambio radical de los valores tradicionales.
Gracias a la potencia del dólar, hoy EEUU domina casi todo el planeta y se ha convertido en el modelo de casi todos los pueblos. Pero contrariamente a la Roma Imperial, EEUU no se preocupa en desarrollar a los pueblos sometidos a su hegemonía; se contenta con saquearlos corrompiendo los gobiernos y provocando guerras. Y hasta explotando sin piedad a los trabajadores de empresas en el extranjero que sirven a financiar sus fondos de pensiones o engañando deliberadamente a los accionistas y al público como en el caso Enron.
La elección del águila de rapiña como emblema nacional ha determinado el destino de EEUU y de una nueva era de la iniquidad de la historia humana. Para los Antiguos, el ave era el 1er. agüero. Recordemos también que los emblemas de la monarquía francesa y de la dinastía incaica, que dominaron al Viejo y al Nuevo Mundo, cada una en su tiempo, eran pacíficos: La Flor de Liz y el Arco Iris. Venerémoslos y peleemos por su retorno, pues la justicia y la paz sólo se obtienen con armas en las manos.

1 Benjamin Franklin (1706-90), físico, filósofo y político norteamericano. Elegido al 1er Congreso de EEUU, participó a la redacción de la declaración de Independencia (1776).
2 Otro nombre del águila de cabeza blanca en los EEUU.
3 Pandion haliaetus, especie que se encuentre en Eurasia, Africa y en las Américas.
4 "King Bird" (o Kinglet): Muy pequeña ave de Eurasia y America del Norte, con una cresta anaranjada, amarilla o roja en la cabeza (Regulus spp., en español reyezuelo).
5 Sociedad patriótica, tipo de Orden de Nobleza, llamada de los Cincinnati, teniendo como líder a Washington.
6 "King Birds": Nombre dado a los ingleses, en la guerra de Independencia de EEUU.


El más grande fotógrafo de la Nación Tahuantinsuyana
MARTIN CHAMBI: ARTESANO DE LA LUZ

Extractos de una breve autobiografía del artista-fotógrafo puneño Martín Chambi (1891-1973), y “clásico” de la Fotografía Andino-americana

“…Coasa mi pequeño pueblo, con sus casas de adobe y techos de paja sobre calles sinuosas, está incrustado en las sierras kechuas de Puno en la provincia de Carabaya: Mis padres tenían en esas alturas una chacra productora de papas y ollucos, y más abajo, en la ladera hacia la gran selva tenían un cocal que visitaba frecuentemente de niño, porque desde uno de los cerros podía contemplar hermosos amaneceres de sol rojo emergiendo de un enorme manto de nubes y produciendo colores y formas que me asombraban y hacían dichosos.
Estudié hasta 3er año de primaria, aprendí a leer y escribir, lo que pude. Recuerdo que en la Escuela me vestían de “Angelito” para acompañar a la virgen en las procesiones, pero a mi me gustaba mucho ayudar a mis padres en la cosecha de papas; eso sí, me deleitaba comiendo las ppes’opapas y las runtupapas, variedades que no se conocen en otros pueblos ni siquiera en el Cusco…
Mi padre murió siendo yo niño. De mi madre guardo tiernos recuerdos y casi nada de mis hermanos Amaba mucho la naturaleza pero sentía que algo muy fuerte me impulsaría hacia el exterior de mi comarca. A los 14 años me fui de casa con un peso muy grande en el corazón, pero con tal ansiedad que a la vez era dolorosa y alegre. Esto sucedió en 1905; bajé por el cocal y siguiendo al río Coasa me interné en la gran selva hasta tocar el río Inambari, hermoso y temible; finalmente llegué a las minas de oro explotadas por la “Compañía Santo Domingo” de los ingleses…
Para subsistir tuve que dedicarme a la venta de alcohol en latas por lo que recibía pepitas de oro como pago. El campamento era grande, tenía extrañas máquinas, mis hermanos indios se movían como hormigas y los gringos también trabajaban mucho. Entre ellos habían 3 que manejaban unos aparatos que me llamaron la atención, y más aún las imágenes que producían sobre cristales y papel. Era algo que no podía creer, me asombré y mis ojos se alegraron para siempre. Mr. Anguas y Mr. Ferrin eran muy amables conmigo, permitieron que yo observara de cerca ese fenómeno que ellos llamaban “fotografía”. Me conversaban con mucho interés y querían llevarme a Inglaterra. Yo pensaba mucho en mi Coasa, pero también deseaba conocer un pueblo más grande que el mío, dentro de mi país; no entendía el significado de Europa ni menos de Inglaterra. No lograron seducirme.
Yo hablaba el kechua, y el castellano no muy bien, pero tal vez necesitaba sentir el atractivo de otros pueblos para poder entender a mi Patria y aprender más cosas; ahora se me habría un mundo nuevo: El de la fotografía había depositado una semilla en mi alma. Sentí la necesidad de viajar a Arequipa donde, según me dijeron unos viajeros en la mina, la fotografía estaba muy desarrollada.
En 1908, con unas pepitas de oro en los bolsillos, hice mi ingreso a Arequipa. Me inicié como aprendiz en el Estudio de Max Vargas en la Plaza de Armas. Don Max era excelente maestro, a su lado, por 10 años aprendí lo suficiente del oficio pero había algo más que yo buscaba.
Un buen día, don Max, luego de un viaje que hizo al sur, nos mostró a todos sus empleados, las fotografías que había tomado en Puno. Eran tan hermosas que me emocionaron, sobre todo las imágenes de los campesinos y del Titicaca… Yo era un migrante en la ciudad llamada “Blanca” y tuve algunos problemas debidos a mi raza y cultura inka, pero los superé gracias a mi mujer arequipeña quien supo impulsarme toda la vida; tuvimos 4 hijos, sobrevivieron 2.
La ciudad blanca era hermosa, pero ya no podía resistir más al llamado de las entrañas de la sierra: Fue una lucha dura, quedarme o partir al descubrimiento del Cusco; finalmente ahí nos dirigimos en 1918 con mi mujer y mis hijos. Nos instalamos en Sicuani, pueblo pequeño y recio por su gente, estuvimos 2 años, hice muchos amigos y realicé por fin algo de lo que me había propuesto, es decir tomar fotografías de la gente y su medio; para vivir hacía retratos de personas pudientes pero siempre con entrega y amistad.
Finalmente llegamos a la gran ciudad del Cusco, en 1920. No puedo describir la emoción que sentimos con mi mujer en ese maravilloso mundo, nuevo y viejo a la vez…
Monté un Estudio en la calle Santa Teresa y después conseguí otro en la calle Marqués muy bien construido. Ahí empecé a realizar lo que realmente quería. Nuestra vivienda estaba en la calle Mesón de la Estrella, donde mi Manuela instaló una picantería a la usanza arequipeña con cuyos ingresos me ayudó enormemente.
Corría 1924, teníamos 6 hijos. Para entonces había realizado muchas fotografías de personas solas, de grupos, de festividades religiosas, de costumbres campesinas y urbanas, de ruinas incaicas, de costumbres campesinas, de fiestas sociales, de paisajes... Quise registrarlo todo, me encantaba el Cusco, sentía un inmenso placer cuando revelaba mis negativos comprobando que me salían como yo quería.
Recuerdo mucho aquella placa que tomé desde lo alto del templo San Francisco al 1er avión que llegó a Cusco. Logré captarlo sobre la plaza con el fondo de la Catedral, la Compañía de Jesús y los cerros… El avión felizmente no salió movido. En Cusco hice muchos amigos entre los que destacó a Uriel Garcia, gran estudioso del arte peruano; Gamaniel Churata, José Sabogal y Camilo Blas, grandes artistas. A todos los retraté.
Yo era muy feliz de estar constantemente con ellos imaginando un Perú por fin nuestro, o viajando a muchos lugares en los que podía realizar mis fotos, conocer y confundirme con el verdadero pueblo. Mi casa era el lugar de tertulia y música; mi mujer me ayudaba mucho atendiendo a mis amigos con exquisitos potajes… Había logrado ser un cusqueño más en el Cusco; querido y respetado por gentes grandes y pequeñas, ricas y pobres. Mis fotografías eran la causa y mi identidad ancestral mi inspiración”.